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ciencia8 min de lectura

¿Qué es el lipedema? Todo lo que necesitas saber

El lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo que afecta principalmente a mujeres. Aprende sus síntomas, fases y cómo diferenciarlo de la obesidad.

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El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva del tejido adiposo que afecta casi exclusivamente a mujeres. Se caracteriza por una acumulación anormal y simétrica de grasa subcutánea, principalmente en piernas, caderas y muslos, y a veces también en los brazos. A diferencia de la grasa ordinaria, el tejido lipedematoso es doloroso al tacto, propenso a los hematomas y no responde a la dieta ni al ejercicio convencional.

Se estima que el lipedema afecta entre el 6% y el 11% de las mujeres adultas en todo el mundo, lo que la convierte en una de las enfermedades más prevalentes y al mismo tiempo más desconocidas. La media de tiempo desde los primeros síntomas hasta el diagnóstico correcto es de 10 años, durante los cuales muchas mujeres reciben diagnósticos erróneos de obesidad, retención de líquidos o simplemente falta de voluntad.

La enfermedad tiene un claro componente hormonal: suele aparecer o empeorar en momentos de cambios hormonales como la pubertad, el embarazo o la menopausia. También existe evidencia de un componente genético, ya que es frecuente encontrar varios casos dentro de la misma familia.

Los síntomas más característicos incluyen la desproporción entre el tronco (relativamente delgado) y las extremidades inferiores (notablemente más voluminosas), el dolor espontáneo o a la presión en las zonas afectadas, la facilidad para hacer hematomas, la pesadez y el cansancio en las piernas que empeoran con el calor y al final del día, y la aparición de un pliegue en el tobillo conocido como 'signo del manguito', donde la acumulación de grasa se detiene bruscamente y los pies permanecen sin afectar.

Entender el lipedema es el primer paso para manejarlo. Una vez diagnosticada, existen estrategias muy efectivas para mejorar la calidad de vida: la alimentación antiinflamatoria, el ejercicio adecuado, la terapia de compresión y, en casos avanzados, la liposucción especializada.

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